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2009-04-11

Eudocio Ravines:Martir de la Libertad

Fue a través de los
editoriales de Ravines que mi padre se involucró con el movimiento liberal de América Latina.  Mi padre fascinado con lo que con lo que Ravines escribia contra los comunistas y a favor de la libre empresa decidió invitarlo a dar una charla en Guayaquil en la Cámara de Industrias al final de los 70's.  Al llegar Ravines al aeropuerto mi padre se asustó al verlo en persona pues estaba muy viejo y tembloroso en incluso tartamudeaba de vejez.   Sin embargo ni bien Ravines se paró en el podio, todos aquellos achaques y aparentes impedimentos que lo acompañan a uno en la vejez desaparacieron y dió una conferencia muy elocuente y muy ovacionada por los presentes en dicha cena de la Cámara.  A su regreso a México una semana despues Ravines muere cobardemente asesinado. 

Yo descubrí a Ravines cuando a los 11 o 12 años comencé a devorar los libros que mi padre tenía en la biblioteca dado que estaba interesado en esto que se llamaba capitalismo.  Me impresionó el libro que lanzó a la fama a Ravines "La gran estafa" y luego lei una biografia de él, El deportado, escrito por Federico Pietro Celi, que la leí como novela y me ayudó a entender porque esto del comunismo y la union soviética era una locura.

Abajo incluyo la brevísima biografía publicada por Alberto Benegas Lynch.  ¿Qué díria Eudocio Ravines al ver estos gobiernos neo-comunistas que nos gobiernan?.



2008-12-17

Cuando Ecuador eligió un presidente liberal

El Presidente de Atlas Alejandro Chafuen (mi actual jefe), cuenta siempre esta historia sobre cuando conoció a mi padre Rómulo López Sabando en una reunión con liberales latino americanos en Miami en 1985.  Alex
le pregunto cual era el mayor desafío que la economía de libre mercado
enfrentaba en el Ecuador y la respuesta de mi padre fue "Ganar la
Presidencia de la República".

Mi padre fue presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, y luchó junto con León Febres Cordero (Ex-
Presidente de la cámara y diputado en ese entonces) para promover un
gobierno liberal.  Los esfuerzos realizados tuvieron tanto éxito que
León ganó la Presidencia.  No solamente la ganó, lo hizo con un
lenguaje netamente a favor de la economía libre.  La izquierda (Roldós) lo bautizó a Febres Cordero con el mote del "más insolente recadero de la oligarquía" por
ser tan directo en sus argumentos a favor de una economía libre.

Ecuador fue entonces en 1984 el primer país que habló de reformas de libre mercado en Latinoamerica,
mucho antes que Argentina, Perú, Brasil o Venezuela; en un continente
donde la única alternativa para un régimen de libre mercado era la
dictadura de Pinochet en Chile y el resto eran países gobernados por
dictaduras de izquierda.  Como sucede en todas las cosas que hacemos
los ecuatorianos, siempre somos los primeros que hablamos de reformas,
como la dolarización o la privatización pero somos los últimos en
implementarlas o somos los que menos reformas hacemos.  Ninguna reforma
liberal se hizo en el periodo de Febres Cordero, ni ninguna
privatización ocurrió (con excepción de la privatización de
Previsora).  Su único triunfo claro fue luchar a brazo partido contra
la guerrilla y literalmente borrarla del mapa y ahorrarnos la tragedia
Colombiana o la noche oscura de Sendero Luminoso en el Perú.  Para la
izquierda Febres Cordero se convirtió en la causa de todos los males que tenía el país.

Más tarde en su carrera política, como alcalde de su ciudad Guayaquil, León
recuperó su imagen política y transformó a Guayaquil, en ese entonces
la Calcuta de América (con el perdón de Calcuta), en un lugar decente, moderno y vivible.  Tuve la suerte de conversar con Febres Cordero un par de veces (gracias a la amistad de mi padre con León) y le pregunté porque nunca había hecho ninguna gran reforma de libre mercado durante su presidencia, especialmente si era cierto lo que me
estaba diciendo que se confesaba ser un gran admirador de las reformas
liberales de la Alemania de la Posguerra de Ludwig Earhart.    Su única respuesta fue, "los intereses creados, los intereses creados no me dejaron".

El obituario de León ha estado en todos los medios de comunicación del país y del extranjero como el Washington Post. 
Debo añadir que debido a la falta de reformas de libre mercado que tan
ardorosamente defendió en su campaña presidencial ha sido muy difícil
disociar el libre mercado de la Presidencia supuestamente "Liberal" del
régimen de Febres Cordero.   El fue uno de los más grandes líderes que ha tenido el país y el refundador de Guayaquil como alcalde, pero la oportunidad histórica de promover el libre mercado simplemente se desperdició.  Este es un ejemplo clásico de la advertencia que hicieraFriederich Von Hayek a el Fundador de la Fundación Atlas Antony Fisher sobre involucrarse en política para avanzar los principios de una
sociedad libre.  Si, hay que involucrarse con los políticos, pero no
con los políticos de una determinada carpa política.  Como bien lo
mencionan algunos amigos liberales, el gobierno de Febres Cordero fue de nombre de derecha, pero sus acciones coincidieron más con la del típico gobierno patrimonialista latino americano que cuida los intereses de los empresaurios pero no el interés general y los principios de una sociedad libre.

No es si no hasta reciente fecha gracias al trabajo de hormiga lento pero de grano en grano de Dora de Ampuero a través del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (desde 1991), mi padre Rómulo López Sabando, jóvenes universitarios, académicos como Franklin López, el Movimiento Libertario en Quito (y ahora en el resto del país) liderado por Juan Fernando Carpio y más recientemente Fundación Ecuador Libre, iniciativa de Guillermo Lasso y dirigida por Pablo Arosemena y otros que mas que seguro se me olvidan, que la mala reputación dejada por Febres Cordero se ha ido borrando de a poco.  Los Ecuatorianos han comenzado a apreciar la necesidad de reformas de Libre Mercado y más específicamente una sociedad libre, especialmente ahora que tenemos un
régimen Pro-chavista y castrista como el de Rafael Correa.  

Lo que el país necesita no es otro líder como León Febres Cordero en el cual empeñar nuestras esperanzas si no convencernos y convencer a otros de que es necesario reformar el país y sus instituciones hacia un régimen de mayor libertad.  Si en el camino
aparece un líder del talante de Febres Cordero y logra los cambios, en
buena hora, pero no debemos empeñar nuestra reputación e ideas en un
líder que nos llevará por los próximos 30 años en los altos y bajos del
fragor político y la lucha del poder por el poder.  Paz en la tumba de
León el mejor alcalde en la historia de Guayaquil el pueblo ya le
agradeció y le ha dado un apoteósico despido en sus funerales.  Solo la
historia lo juzgará por sus errores y omisiones como padrino de la
política, como Presidente y como el último caudillo.  Nosotros los que
nos llamamos liberales tenemos en cambio la obligación moral de una vez
más empujar este carro a favor del país y nuestros esfuerzos deben una
vez más estar orientados a transformar nuestro país en una sociedad
libre y próspera sin privilegios (y sin caudillos).

Originalmente publicado en inglés en Atlas Network el 17 de diciembre 2008.

2007-11-27

El líder liberal

Por Rómulo López Sabando


Publicado originalmente en El Expreso de Guayaquil


De corta estatura y penetrante mirada, era el “Viejo luchador”, por sus imparables batallas contra gobiernos déspotas de García Moreno, Antonio Borrero, Ignacio de Veintemilla y J. M. Plácido Caamaño. Pero por sus fracasos militares, sus adversarios le decían el “general de las derrotas”.


Murió de 69 años de edad. (25/junio/1842-28/enero 1912). Ante el pago fraudulento de la deuda inglesa; entrega de tierras a acreedores extranjeros en Esmeraldas y Oriente; “La venta de la Bandera” con el buque Esmeraldas, las “montoneras de Eloy Alfaro” crecieron con Manuel Serrano y Wenceslao Ugarte en El Oro; Plutarco Bowen en Los Ríos; Mauro Ramos Iduarte, Dionisio Andrade, los hermanos Zenón y Daniel Sabando en Manabí; Carlos Concha en Esmeraldas; Pedro J. Montero, Enrique Valdez Concha y Juan Manuel Triviño en Guayas.


“Sin sacrificios no hay redención”. “La libertad no se implora de rodillas. Se conquista en los campos de batalla”.


Empresario privado, de sólida fortuna, la gastó para combatir el centralismo estatal de progresistas y conservadores e implantar la revolución y el Estado liberal de libre mercado. “Los hombres indiferentes a la desventura de la nación, aunque sean privadamente laboriosos, son los auxiliares inconscientes de las desgracias y corrupción de los pueblos”. Padre ejemplar, magnánimo, clara inteligencia, eliminó privilegios de militares y canonjías del clero. Instauró la libertad de expresión, la educación laica y gratuita, el matrimonio civil y el divorcio. Construyó numerosas escuelas públicas. Lector voraz implantó la doctrina liberal pero ante resultados electorales adversos dijo “No podemos perder con papelitos lo que hemos ganado con fusiles”.


Fue dictador para realizar cambios profundos. Elaboró la Constitución liberal que abolía la pena de muerte, consagraba la libertad de cultos y establecía la igualdad de los ciudadanos ante la Ley.


Rebelde, visionario, valeroso, de férreo carácter, “combatió en mil batallas”. Transformó el Ecuador. Levantó un monumento al liberal Juan Montalvo. Inauguró la Escuela de Artes y Oficios, el Colegio Nacional “Mejía”, la escuela de niñas en Esmeraldas y la de Bellas Artes de Quito, escuelas nocturnas, diurnas y colegios normales Manuela Cañizares y Juan Montalvo, el Bolívar de Tulcán, el Vicente Rocafuerte de Guayaquil, el “Eloy Alfaro” de Babahoyo y el Militar Eloy Alfaro. Creó la escuela de “clases”. Proveyó armamento y edificios a entes militares. Inauguró el local que ocupa, en la Recoleta, el Ministerio de Defensa. Levantó planos de nuestras fronteras.


Firmó el “Contrato Harman”, que avanzó el ferrocarril Guayaquil-Quito, hasta Colta (Chimborazo). Decidió que los restos de Sucre se veneren en la catedral Metropolitana. Mejoró la recaudación fiscal. Incorporó la mujer a la vida pública. Organizó la enseñanza universitaria.


Financió el agua potable de Quito, canalización de Guayaquil, exoneró tributos a indios de la Sierra y montubios de la Costa. Suprimió la prisión por deudas. Promovió el Derecho Público Americano. Intervino ante España por la independencia de Cuba. El pueblo se le unió frente al Perú, pero no lo respaldó en su idea de alquilar las islas Galápagos a Estados Unidos. Para impedir su retorno al poder, Eloy Alfaro fue quemado en El Ejido con Flavio y Medardo Alfaro, Luciano Coral, Ulpiano Páez y Manuel Serrano. El mercantilismo, la banca serrana antiindustrial, la violencia del clero, la impaciencia de radicales, subversión de progresistas y conservadores, la represión, ambiciones y el autoritarismo de placistas y liberales traidores, frustraron la revolución liberal.

2007-11-12

Recuerdos de Gallegos Lara

Por Rómulo López Sabando


Publicado originalmente en Diario Expreso


Este viernes 16 de noviembre se cumplen 60 años del fallecimiento de Joaquín Gallegos Lara. Nació en Guayaquil el 9 de abril de 1909, en la calle Bolívar, ahora Víctor Manuel Rendón. Sus padres fueron Joaquín
Gallegos del Campo y su madre mi tía abuela Emma Lara Calderón de Gallegos.  Inscrito como Joaquín José Enrique de las Mercedes Gallegos Lara, nunca conoció a su padre quien, lejos de él y de su madre, falleció en Machala, cuando tenía 19 meses de nacido.


La primera vez que vi a Joaquín me impactó su figura. Sentado en una hamaca, en la buhardilla (estudio) del tercer piso de la casa-consultorio del millonario tío doctor Julián Lara Calderón, en la
esquina de las calles Manabí y Eloy Alfaro, con sus frágiles, colgantes e inútiles piernas, se mecía al ritmo de su hablar suave y persuasivo, interrumpido por sus sonoras carcajadas. Pese a mi corta edad,
disfrutaba de su singular simpatía.


Nunca entró a una escuela. Entre su madre y su tío, quien lo crió y fue su mentor, forjaron su talento. Con él, que lo financiaba, aprendió inglés, italiano, francés, alemán y ruso. Pero, por sus ideas revolucionarias, le gustaba actuar como proletario y vestir como obrero. Era auténtico. Falso y perverso aquello de que era “amargado y de familia pobre”. Era alegre, romántico, sentimental y a veces melancólico. No tuvo hijos.


José de la Cuadra lo llamó “El suscitador”. Sólo tenía 13 años de edad cuando se produjo la matanza del 15 de noviembre. No obstante, sin ser testigo, hizo de su novela “Las cruces sobre el agua” (1946) dramática
denuncia política.


El tío Julián, su mecenas, fue el primer estudiante del Colegio Nacional “Vicente Rocafuerte” para quien se creó el Gran Premio de Honor, en 1901, en placa de bronce. Y, como principal accionista del Banco La Previsora, financiaba a su compadre Víctor Emilio Estrada S.


Su madre, Emma Lara Calderón, fue bisnieta de la dama cuencana Tomasa María Mercedes Malo de la Peña (1776-1792) y del coronel Francisco García-Calderón Díaz, (1768-1812), prócer que dirigió los ejércitos
patriotas, fusilado por Aymerich en Ibarra el 3 de diciembre. Nieta del primogénito Joaquín Calderón Malo (n.1790), hermano paterno de Abdón Calderón (n.1804) y de Baltasara Calderón Garaycoa de Rocafuerte
(n.1806).


Me fascinaba platicar con Joaquín. Y más, cuando declamaba versos y, paternalmente, me daba consejos. Fui testigo de sus reuniones cálidas con dos íntimos amigos: mi padre Pío López Lara (su primo hermano) y el licenciado Pedro Saad Niyaim, quien decía que Joaquín era su inspiración, maestro y conductor político. Curiosamente a la amistad que los unía, habían nacido en tres meses sucesivos. Joaquín el 9 de
abril, don Pedro el 19 de mayo y mi padre el 6 de junio.


Le gustaba oír los versos de José de Espronceda (1808-1842) y, de manera especial, “La Casada Infiel” de Federico García Lorca (1898-1936), y “Poema 20” de Pablo Neruda, (1904-1973) que mi padre recitaba.


Escuchándolos conocí a Rubén Darío, a José Joaquín de Olmedo y a Medardo Ángel Silva. Me tomaba como lección “El alfabeto para un niño” que debía yo recitarlo de memoria, igual como yo lo hacía con mi padre y mi abuelo Rómulo. Mi profesor José Joaquín Pino de Ycaza, al conocer que era su sobrino,
me mandaba deberes y lecciones sólo sobre Joaquín.


Años después, cuando visitaba al tío Julián, me encontré con Walter Calderón Lara, primo doble, quien bajaba las escaleras con una acuarela que Joaquín pintó a los 16 años de edad. Y como su intención era
vendérsela a Filián, se la compré. Es muy bella y la guardo entre mis tesoros personales. Es la única.

2007-10-16

Guayaquil

Por Rómulo López Sabando


Publicado originalmente en Diario Expreso


"¿Veis esa luz amable que raya en el Oriente, cada vez más reluciente, en gracia celestial? ¡Esa es la aurora plácida que anuncia libertad! ¡Saludemos gozosos, en armoniosos cánticos, esta aurora gloriosa que anuncia libertad! "Haz que, en el suelo que amas, florezcan, en todas partes, el culto de las artes y el honor nacional. Y da, con mano pródiga, los bienes de la paz. Nosotros guardemos, con ardor indecible, tu fuego inextinguible, ¡Oh santa libertad!". Es el "Himno al 9 de octubre" que el Padre de la Patria José Joaquín de Olmedo, escribió en 1820 como su primer Presidente y quien, en su Constitución, expresó que Guayaquil "Es libre e independiente"… "El comercio será libre, por mar y tierra, con todos los pueblos que no se opongan a la forma libre de nuestro gobierno". Y en las Cortes de Cádiz, para abolir las mitas, dijo: "¿Hasta cuándo no entenderemos que sólo sin reglamentos, sin trabas, sin privilegios particulares, pueden prosperar la industria, la agricultura y todo lo que es comercial, abandonando el cuidado de su fomento al interés de los propietarios?".


Y este es el sentimiento y la filosofía de todo aquel que vive e inmigra a Guayaquil, el puerto más activo y más poblado de Ecuador (2'500.000 habitantes). Es la "Perla del Pacífico". Guayaquil hace las grandes revoluciones que forman al Ecuador. Independizó y estructuró a la patria, (con Olmedo, Rocafuerte y García Moreno). Expulsó al militarismo extranjero. Forjó la revolución liberal, (con Eloy Alfaro). Ha sido y es motor de la economía. Crea fuentes de empleo, educación, progreso y bienestar. El 70% de las exportaciones privadas salen por Guayaquil e ingresa el 83% de las importaciones. Su nombre es una leyenda romántica de la unión del cacique Guayas y su esposa Quil, emblema de la resistencia aborigen. Lucharon hasta morir e incendiaron la ciudad para no rendirse a los españoles. El heroísmo de guayaquileños, como Olmedo y Rocafuerte, que generó la revolución de 1820, tenía el sustento ético y jurídico de la antigua Atenas. Solón, quien legisló con sabiduría, fundamentó sus leyes en el ideal de libertad que, siglos después, inspiraría a nuestros próceres.


La igualdad es de todos, ante la ley. La democracia resultante, o sea, el "Estado de derecho", protegía a los ciudadanos en sus derechos individuales (fundamentales), limitando el poder del Estado sobre los ciudadanos para no perjudicarlos. Solo en casos de excepción le permitía al Estado usar la fuerza o coerción. Las mayorías no son ni hacen la democracia. Al contrario, el Estado de derecho ampara a las minorías ante los abusos de las mayorías. Ser libre implica "responder por los resultados". No hay libertad sin responsabilidad.


El humano es el único ser capaz de pensar, entender y disfrutar de la libertad y la propiedad, como principios rectores de la vida y, por ende, capaz de realizar abstracciones y vivir valores, principios, conceptos y derechos. Como dijera Lincoln (1809-1845) la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Es la "república", opuesta a las monarquías. Es la "representación" para ejercer el mando por delegación del poder. Lo contrario es la autocracia. Y, el guayaquileño es, desde siempre, aquel "cuarto mono" (serrano, insular, oriental o costeño) que, al inmigrar a esta ciudad, recibe los "bienes de la paz": trabajo, ahorro, estudios, crea riqueza, paga impuestos, produce bienes y servicios, financia estudios (y envía remesas), logra progreso y bienestar, convencido que la libertad y la competencia empresarial son un imperativo moral. Esto es Guayaquil.

2007-10-02

San Borondón o Zambo Rondón


Por Rómulo López Sabando


Publicado originalmente en Diario Expreso


Cuenta la leyenda que Brendán, un monje irlandés convertido en santo, zarpó en 512 d.., junto con 14 monjes, por el Atlántico. Desembarcaron en una isla tupida de árboles que, cuando celebraban misa, comenzó a moverse. Se trataba de una gigantesca criatura marina, sobre cuyo lomo se encontraban los monjes. Ubicada en las islas Canarias, archipiélago atlántico de siete islas mayores: El Hierro, La Gomera, La Palma, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, situadas frente a la costa noroeste de África, era la octava isla. Visible, pero cuando los navegantes intentaban aproximarse, desaparecía envuelta por la bruma y gruesa niebla, quizás debido a alguna acumulación de nubes en el horizonte o a un espejismo. Fue identificada con la mítica isla-ballena de Sinbad el Marino.


San Brendán, cuyo nombre se convirtió, en la isla “San Borondón”, llamada la Inaccesible, la Encubierta, la Perdida o la Encantada, con 480 Km de largo (de Norte a Sur) y 155 Km de ancho (de Este a Oeste) y dos enormes montañas, podría originar el nombre a Samborondón. Otra leyenda, cercana a Guayaquil, atribuye a un mulato, de apellido Rondón, conocido como el “Zambo Rondón”, la que le dio su nombre. Aunque también se dice que Fermín de Asiain, alcalde del Cabildo de Guayaquil, en el siglo XVII propietario de esas tierras, tenía a su servicio a un mulato de nombre Bartolomé Samborondón, de cuyo apellido pudo haberse tomado su denominación. Como sea que se escriba, Zambo Rondón, San Borondón o Samborondón, es una de las mayores áreas industriales del Ecuador, con cosechas en invierno y verano.


Sus tierras también desaparecen, por inundación, (igual que la leyenda de San Borondón) en plena producción de arroz. Cuna y hogar de patriotas e histórico lugar de gestas heroicas, Samborondón es ahora uno de los sitios residenciales más hermosos, organizados, seguros y prósperos del Ecuador. Cincuenta urbanizaciones, (pequeñas ciudades), son refugio vital de miles de ecuatorianos que encuentran en ellas la tranquilidad, paz y sosiego que, décadas atrás, Guayaquil y el país les negaba. El milagro lo hizo el “Puente de la Unidad Nacional”, que venció los infortunios románticos de “las gabarras”. Fue “La Puntilla”, su primera urbanización. La “vía a Samborondón”, abrazada por los cálidos brazos de los ríos Daule y Babahoyo, sobre la hacienda El Tornero, expande su empuje vertiginoso, pueblo hacia adentro, para involucrar en la dinamia del progreso, el desarrollo empresarial y el bienestar a sus habitantes autóctonos.


Tiene una superficie de 252 km2, 105 recintos y 95.000 habitantes. Su cabecera cantonal es del mismo nombre y su parroquia es Tarifa. Sus casas, edificios, construcciones, centros comerciales, educativos, sitios históricos, cautivan a miles de turistas. Sus tierras albergan un hermoso rincón del Guayaquil del siglo pasado, allí reconstruido como museo viviente. Cuna del típico montubio de la Costa, quien trabaja en la agricultura, el comercio, la ganadería y artesanía naval (canoas).  Produce leche, carne, arroz, maíz, café, cacao, banano, frutas, objetos de barro y cosecha de gramíneas. La pesca de agua dulce provee de corvinas, bagres, bocachicos, camarones, langostinos. Su comida típica, es atractivo turístico. Sus “roscas” y dulces se demandan en el exterior por su agradable sabor. Su independencia fue el 10 de octubre de 1820 y su cantonización el 31 de octubre de 1955. Samborondón, y Buijo su recinto, son tradición, heroísmo e historia de la patria. Estratégico enclave de la independencia de Guayaquil y de la República toda.

2007-08-27

ROCAFUERTE: “PALO Y MÁS PALO”


Por Rómulo López Sabando


Publicado originalmente en Diario Expreso


Ecuador, (que debió ser República de Quito o República de Guayaquil) fue, inicialmente, un feudo del venezolano Flores. Gracias al vicepresidente Olmedo (1780-1847) y a Vicente Rocafuerte (1783- 1847), Presidente (1835-1839) se consolidó la República. Rocafuerte rechazó la reelección. Políglota, estudió lenguas clásicas y leía originales. Gobernador y Alcalde de Guayaquil. Severo, honesto, responsable, pulcro, impulsivo, indomable, recto, generoso, franco, incomprendido, fue un padre de la patria. Inició la democracia. Combatió la fiebre amarilla. Creó la Dirección General de Instrucción Pública, Subdirecciones en Guayaquil, Cuenca, Manabí, Loja, Chimborazo, Imbabura, Escuela de Pintura en Quito. Creó la Biblioteca Nacional. Inició el Conservatorio Nacional de Música. Alfabetizó.


Fundó decenas de colegios: San Bernardo (Loja), San Vicente (Guayaquil), San Felipe (Riobamba), San Vicente (Latacunga), Militar, Escuela Náutica (Guayaquil). Escuela de Minas (Cuenca), el Beaterio (Colegio femenino de Santa María), Las escuelas de primeras letras (Conventos de Santo Domingo, San Francisco, San Agustín y La Merced, escuela de niñas, monasterios de la Concepción, conventos de Santa Clara y Santa Catalina (Quito). El primer colegio secundario para señoritas. Escuela de Artes Liberales. La fábrica de pizarras (Riobamba) e imprenta. Creó el Escudo de la Universidad Central (Quito). Reorganizó programas universitarios y sus cátedras. Imprimió textos escolares. Fundó la Academia de Abogados, elaboró reglamentos de la Academia de Derecho Práctico. Reorganizó las Cortes de Justicia. Estableció Juicios de Jurados.


Elaboró la Constitución (1835). Dictó los códigos Penal, con pena de muerte, Civil, de Procedimiento y de Hacienda. Creó la Policía Marina y la Dirección de Caminos. Creó la Sociedad Médica, hospitales y la Escuela de Obstetricia (Guayas). Montó un anfiteatro. La Facultad de Medicina (Quito), la Cátedra de Medicina (Cuenca) y el hospital San Juan. Diputado en las Cortes de Cádiz, Representante de muchos países. “Hombre de América”. Escribió “Ensayo sobre la tolerancia religiosa”. Proclamó la libertad de cultos y el laicismo combatió el fanatismo y a la violencia clerical. Desterró al vicario y a sacerdotes opuestos a sus ideas. Fue excomulgado por la Iglesia. Reconstruyó la iglesia de San Francisco.


Creó el Cuerpo de Bomberos y pozos de agua para incendios (Guayaquil), Fábrica de pólvora (Latacunga), el puente sobre el Machángara (Quito). Estableció la contabilidad fiscal, el correo marítimo, destacamentos militares en el Oriente, el alumbrado en Daule. Liberó aranceles para exportar paja toquilla y cacao. Persiguió el contrabando y falsificación de monedas. Fomentó la producción. Organizó el comercio de tabaco y alcohol. Abrió caminos, puentes, calzadas. En Guayaquil, mejoró el alumbrado público, sembró especies florales y frutales en el malecón, edificó el Reloj Público. Creó los baños del estero Salado. Introdujo la vacunación y medidas de higiene y salubridad. Desmontó manglares. Inició el planeamiento urbano.


Ensanchó la calle principal, amplió el cementerio. Introdujo el ferrocarril en haciendas. Trajo máquinas a vapor para aserraderos, trapiches, despepitadoras, molienda de caña, tejedoras. Mejoró la descarga de buques mercantes. Construyó el primer buque a vapor “Guayas”. Fundó la Junta de Beneficencia. Donó su fortuna, biblioteca y sueldos para obras sociales, educativas, humanitarias, científicas y la emancipación americana. Ideólogo de la soberanía. Libertador, federalista, censuró el centralismo de Bolívar. Fusiló y desterró más que García Moreno y Alfaro. A los banqueros chulqueros ordenó darles, en el malecón, “palo y más palo”.

2007-08-21

LA MUERTE DEL CÓNDOR


Por Rómulo López Sabando


Publicado originalmente en Diario Expreso


Lo leí en la biblioteca municipal, cuando tenía 15 años. Ha poco, Tomas Rivas, editor de "Colecciones Ariel", me regaló "La muerte del cóndor" (1924) de José María Vargas-Vila (colombiano). El ágil y convulsivo libro, que canta al héroe liberal Eloy Alfaro (1842-1912), electrizó mi espíritu. Fue masacrado por una turba asalariada dirigida por Cevallos, jefe de la cochera presidencial, en acto horrendo que Alfredo Pareja denominó "La Hoguera bárbara". Lo arrastran por las calles de Quito y queman su cadáver en el Ejido. Acusa de autores intelectuales a los ex presidentes Leonidas Plaza, Lizardo García, Emilio Estrada, los encargados Carlos Freire Zaldumbide, Carlos R. Tobar, al clero católico, al arzobispo Federico González Suárez, los dominicos de Quito, al ministro de Gobierno Octavio Díaz, al ministro de Guerra, general Juan Francisco Navarro, al cuñado de Plaza, Juan Manuel Lazo, y a otros que traicionaron a Alfaro.


"La marea zarrapastrosa, se dirige contra el Panóptico. Los soldados simulan resistir. Los pretorianos se fingen vencidos. Ya lo estaban, por el oro clerical y la orden de sus amos. El Gran Anciano, surge erecto en toda su talla. Los brazos, cruzados sobre el pecho, mira los asesinos con aquella mirada terrible, que los hizo temblar tantas veces y los apostrofa ¿Qué queréis?, les dice. Mataros viejo Eloy, le responde un soldado del Marañón y apunta su rifle. Cobardes, dice el héroe. El traidor dispara y el Libertador cae". Abolió la pena de muerte. Estableció la igualdad ante la Ley, la libertad de cultos y de pensamiento, la enseñanza laica, el matrimonio civil y el divorcio como derechos propios. Creó el Registro Civil y de nacimientos. Separó la Iglesia del Estado. Expulsó a misioneros jesuitas. Terminó el poder político de "los curas".


Sus bienes fueron transferidos a la beneficencia pública, para casas de menores, hospitales y asilos de ancianos. Confiscó los "Bienes de Manos Muertas" (herencias, legados y capellanías, obras pías testamentarias, donaciones de capital o tierras, que moribundos millonarios hacían para celebrar misas por el descanso del alma). Para evitar el infierno, los confesores ofrecían el cielo a los donantes. La Iglesia, terrateniente y dueña de financieras, heredaba dinero por misas (indulgencias) por la salvación del alma y asegurar el bienestar en el "más allá", y el de su familia y amigos en el "más acá". Redujo las rentas eclesiásticas. Suprimió impuestos que sustituyeron al diezmo. Los cementerios, antes en poder de la Iglesia, pasan al Estado pues no se podía sepultar a los de otra religión o a los extranjeros en "suelo sagrado". Empresario exitoso. Exportó sombreros de paja toquilla (Panamá Hat). Su fortuna personal y familiar financió la revolución liberal.


Criticó a empresarios mercantilistas. "Los hombres indiferentes a la desventura de la nación, aunque sean privadamente laboriosos, son los auxiliares inconscientes de las desgracias y corrupción de los pueblos", dijo. Padre ejemplar, magnánimo en su accionar y generoso con los desvalidos. Autodidacta, estudioso, contador, militar, visionario, valeroso, indomable y rebelde. Negó la renegociación de la deuda externa. Modernizó al Ejército. Mejoró la recaudación fiscal. Eliminó impuestos contra los indígenas. Incorporó a la mujer a la vida pública. Derrotado mil veces, rompió con el pasado e impuso el liberalismo. Cambió el país.

2007-08-14

Gabriel García Moreno


Por Rómulo López Sabando


Publicado originalmente en Diario Expreso


Nunca robó ni dejó robar. Se disfrazaba de viajero para capturar asaltantes de caminos y ordenar los fusilen inmediatamente.” Libertad para todo y para todos. Menos, para el mal y los malhechores. Cuando un pueblo despierta, cada palabra es una esperanza, cada paso una victoria. El capítulo (rendición) del malvado es la garantía del hombre de bien”, decía. Combatió la corrupción con la muerte. Ahorró la riqueza pública. No gastó en paseos, banquetes o ayudas a partidarios o parientes. Gabriel García Moreno (1821-1875) de talento excepcional, férrea voluntad, prodigiosa memoria y personalidad dominante, fue extraño a su época. Doctor en Jurisprudencia (1844), estudió en París: Matemáticas, Física, Química, Ciencias Políticas y Apologética.

Poeta y escritor polémico. Políglota. Rector de la Universidad de Quito y profesor de ciencias físicas. Inició la instrucción pública gratuita y la primaria obligatoria. Trajo a los “Hermanos Cristianos”, a los “Padres lazaristas” y a las Madres de los “Sagrados Corazones”, de “la Caridad” y de “la Providencia”. Abrió escuelas en Quito, Guayaquil, Latacunga, Cuenca, Guaranda, Loja e Ibarra. Desarrolló la enseñanza secundaria con los padres Jesuitas y Lazaristas (franceses y alemanes). Fundó el “Colegio San Gabriel” y el “Seminario San Luis”. De 13.485 matriculados, en 8 años subieron a 32.000. Para la educación universitaria, trajo físicos, químicos, naturalistas, matemáticos (alemanes).

Importó laboratorios y gabinetes de Química, Física e Historia Natural. Fundó la Escuela Politécnica Nacional y el Colegio Central Técnico, con las mejores facultades de ciencia. Creó el Observatorio Astronómico de Quito. (En la Alameda). Creó la Facultad de Medicina y obstetricia. Trajo de Francia profesores de cirugía y anatomía. (Los doctores Domec y Gairand). Fundó la Escuela de Artes y Oficios, el Banco de Crédito Hipotecario, las Cajas de Ahorros de Quito, Guayaquil y Cuenca. Creó el Conservatorio Nacional de Música. Instaló telégrafos por las carreteras. Impulsó la agricultura. Fundó el primer Ingenio Azucarero, en Mindo (1840). Introdujo las semillas del eucalipto, que combate la erosión andina.

Trajo la primera trilladora y ensayó cultivos de la vid (uvas) y la morena. Fomentó la industria y las artesanías. Organizó fábricas en los Chillos, Cuenca y Otavalo. Organizó el petróleo descubierto en Santa Elena. Inició la vida fiscal. En 6 años los ingresos fiscales subieron millones y, sin crear impuestos, aumentó sueldos a la burocracia. Y a los maestros de 9 pesos a 20 y 30 mensuales. Modernizó la hacienda pública, la contabilidad fiscal y control de cuentas. Creó sistemas para el fallo de cuentas, litigios contables y judiciales. Sustituyó la “contaduría general” por un Tribunal de Cuentas. Elaboró la nueva Ley de Hacienda (1863). Inició el ferrocarril Guayaquil-Quito. Construyó la ruta Durán - Sibambe.

Y las carreteras Quito-Guamote, Otavalo-Esmeraldas, Quito-Manabí, Quito-Cuenca, Cuenca-Naranjal, Loja- Guaranda. Mejoró los hospitales, moralizó las cárceles y construyó el penal García Moreno. (Panóptico). Construyó edificios públicos. Reconstruyó Ibarra, destruida por el terremoto (1868). Ejerció el periodismo. Fundó los periódicos: Zurriago, la Nación, El Vengador y El Diablo. Fundó el civilismo político y el Partido Conservador. Impuso “la paz” con la persecución, el patíbulo y la “Carta Negra”. Rechazó el Tratado de Mapasingue y ratificó el Tratado de Guayaquil. Suspendió el pago de la deuda externa. Institucionalizó al Ejército. Creó la Escuela de la Marina, para formar oficiales, igual que en Francia y España. Sus enemigos lo odian y sus admiradores lo idolatran. Junto a Rocafuerte, Olmedo y Alfaro se lo conceptúa como constructor de la nacionalidad.

2007-08-06

LA VENA POÉTICA DE SILVA


Por Rómulo López Sabando


Publicado originalmente en Diario Expreso


El poeta guayaquileño, Medardo Ángel Silva, (n. 8. de junio de 1898, m. 10 de junio de 1919) que nos deleita y emociona con sus versos, (por la perfección de sus rimas, cadencias románticas y angustias vivenciales,) sólo comparables con los de Bécquer y Rubén Darío, tuvo en su madre doña Mariana Rodas de Silva el ancestro y la vena poética que hacen de él la figura lírica del Ecuador. Del archivo poético de mi padre, don Pío López Lara, extraigo un recorte de diario, publicado el 3 de febrero de 1897, (hace 110 años) y que contiene un bello poema de doña Mariana quien, un año más tarde, sería la madre del poeta.


Compuso y dedicó para su amiga señorita María de Jesús López Corrales (mi tía abuela) y a sus hermanos, con motivo de la muerte de mi bisabuela doña Carlota Corrales Becerra de López Mazuera, madre de mi abuelo don Rómulo G. López, y que dice así: “A mi amiga María de Jesús López y sus hermanos en el aniversario de la muerte de su madre” “Qué les podré decir para consuelo. Que mitigue un tanto su dolor. Si para el Corazón despedazado. No basta la palabra ni el amor. Qué bálsamo se encuentra que la herida, Curar pueda de su alma destrozada. El llanto es tan solo lenitivo Que Dios en su clemencia nos depara. Sólo llorar sobre la tumba amada. Sólo elevar a Dios nuestra oración.


Puede calmar un poco los pesares. En que ahogado se siente el corazón. Pero el llanto se seca cual las flores. Que en su tumba llegamos a ofrendar. Cuando la fe con su poder divino. Viene presta nuestra alma a visitar. Ella nos dice que la muerte es gloria. De quien heroico su deber cumplió. El mundo bendice su memoria Y en el cielo el premio recibió”.


Una pieza literaria tan bella, autoría de doña Mariana Rodas de Silva, madre del poeta ilustre, no puede quedar guardada en mis archivos familiares. Por ello hago esta pública mención para que también la disfruten quienes gustan de la producción de Medardo Ángel Silva Rodas, voz romántica del Guayaquil de antaño quien, un año antes de su eterno viaje, escribió “Cumpleaños”, uno de sus más hermosos poemas: “Hoy cumpliré 20 años, amargura sin nombre de dejar de ser niño para empezar a ser hombre”. Fue el niño-poeta, filósofo, periodista que, colmado de hastío en su corta vida y enamorado de la muerte, escribió el día que cumplía 21 años “El alma en los labios”, bello poema de amor que, con nostalgia, anunciaba su dramática partida, dos días después.