2010-08-05
Manuel Ayau, el luchador por la libertad, el héroe, el abuelo
Estoy profundamente entristecido al conocer del fallecimiento de Muso ocurrido el 03 de agosto. Conocí a Muso, amigo de mi padre, 19 años atrás en 1991. Yo había oído historias interesantes sobre él gracias a mis padres que visitaron Guatemala en 1985. A través de los años mi padre se mantuvo en contacto con él y aunque yo era demasiado joven para entender por qué Ayau era tan importante, empecé a leer mucho más sobre las ideas sobre el libre mercado y la libertad, especialmente historias que estaban escritas para niños. Recuerdo en especial la lectura de un libro ilustrado escrito por Muso "Como mejorar El Nivel de vida". El libro puede que esté en el olvido, pues fue publicado a inicios de los ochenta, pero tuvo un impacto profundo en mí formación ya que me llevó a empezar a leer más y más sobre cuestiones tales como por qué las personas son pobres y cómo la economía y los mercados libres juegan un papel en el bienestar de un individuo. El libro fue uno de los primeros en sembrar en mi cabeza la semillas que dieron inicio a mi trayectoria profesional enfocada en la promoción de la libertad.
2007-12-04
Muhammad Yunus
Por Rómulo López Sabando
Publicado originalmente en El Expreso de Guayaquil
En 1974 una hambruna en Bangladesh causó cientos de miles de muertos. "Mientras la gente moría de hambre en las calles, yo enseñaba teorías económicas elegantes. Los profesores universitarios, tan inteligentes, nada sabíamos acerca de la pobreza. Decidí que los pobres serían mis maestros", dijo.
En 1976 al regresar de una beca Fulbright en Estados Unidos, fundó su banco "Grameen Bank", legalizado en 1983, para ayudar a personas que vivían en un barrio miserable. Es Muhammad Yunus (1940, de millonaria familia bengalí, economista) quien hoy, al mediodía, será recibido por el alcalde Nebot para firmar una "Declaración por la Paz en Guayaquil". Yunus es el inventor del microcrédito. No dar limosna a los mendigos es su filosofía. "No hay que darles pescado, sino enseñarles a pescar. No hay que derramar lágrimas por ellos".
Por otorgar microcréditos bancarios para millones de pobres en Bangladesh fue galardonado, entre 191 candidatos, con el Premio Nobel de la Paz 2006. La idea de los microcréditos desarrollada por Yunus y su banco es imitada en todo el mundo por más de cien naciones. El Comité Nobel sostiene "Si hay pobreza, no puede haber paz duradera". "Paz y economía están unidas".
Su banco tiene 6,5 millones de clientes, (96% son mujeres). Su capital inicial de 27 dólares lo prestó a 42 mujeres. Ha distribuido $ 5.700 millones en microcréditos, sobre el 1% del PIB de Bangladesh. "Los microcréditos constituyen una de esas vías para salir de la pobreza. Con personalidad y liderazgo, Yunus traduce visiones en acciones prácticas en beneficio de millones de personas, ", dijo el Comité del Nobel.
En Bangladesh, dos millones de mujeres reciben microcréditos, con cero intereses, sin colaterales de seguridad, ni garantías. Es el primer "banco ético" del mundo, que da microcréditos a personas totalmente insolventes.
"Yunus ha financiado a millones de los más pobres para mejorar su calidad de vida. Los microcréditos se extienden por todo el mundo y ayudan a 17 millones de personas a salir de la pobreza" dijo Condoleezza Rice. Lech Walesa, (Nobel de la Paz 1983) sostuvo que "habría sido mejor darle un premio de Economía, por su idea económica original".
En el mundo de los negocios está entre los 25 más influyentes, según la televisión de Estados Unidos. Cuando "los más pobres obtienen créditos, tiene que ver con derechos humanos y con la dignidad humana", dijo el Comité. "Enviamos una señal al mundo de que la lucha contra la pobreza es lo más importante". Con parte de las diez millones de coronas (1,3 millones de dólares) que le entregaron por el premio crea una industria para alimentos de bajo costo (y venta a precio nominal), construye un hospital de oftalmología para pobres y financia un proyecto para tratamiento de las aguas. Otra parte dona a obras benéficas".
Según el Vaticano "La presencia y el protagonismo de la mujer supone un impacto mayor porque los primeros beneficiarios son sus propios hijos, futuros protagonistas del progreso. La iniciativa permite a los pobres comprar herramientas, un pollo o un teléfono móvil". Es "una bendición" dijo un ruandés que obtuvo un microcrédito para comprar un "teléfono colectivo". "Ya he devuelto el préstamo y hasta he conseguido pagar cupos en el colegio a mis hijos vendiendo llamadas telefónicas".
¿Por qué los servicios financieros y la tecnología de la información deben ser privilegio para la gente rica? No me importa si los ricos se hacen más ricos. Me preocupa que los pobres se hagan más pobres y no más ricos", expuso. Es el "banquero de los pobres". Es el "prestamista de la esperanza".
2007-09-25
El cuarto mono
Por Rómulo López Sabando
Publicado originalmente en Diario Expreso
Hace 20 años, cuando viví en China, visité Japón y conocí la leyenda de los tres monos sabios. Nikko, ciudad “luz del sol”, Patrimonio de la Humanidad, (Unesco), situada 140 km al norte de Tokio, con balnearios, centro religioso y turístico, capillas decoradas en su exterior con figuras de animales, dioses de deslumbrante belleza, concita sentarse al amanecer a mirarla y permanecer arrobado hasta el anochecer. Uno de sus pilares se esculpió en sentido contrario para evitar celos de los dioses ante tanta belleza y perfección. “No digas -maravilloso- hasta no ver Nikko”, se dice en Japón. Cuenta la leyenda que el símbolo de Nikko son los 3 monos sabios, que ocultan su sabiduría tapando con sus manos su boca, oídos y ojos. “No escuches ningún mal, no hables ningún mal y no veas ningún mal”. Kikazaru, se cubre los oídos, para no oír los chismes, pero tiene el sentido de la vista para observar al que realiza malas acciones.
Le transmite a Mizaru, que cubre sus ojos para no ver lo indebido y es quien le habla a Iwazaru (que cubre su boca, para no hablar), pero escucha los mensajes y decide la pena que los dioses aplican al desafortunado. Los monos eran los mensajeros de los dioses para delatar, con mágicos conjuros, malas acciones de los humanos. Guardianes del mausoleo de Toshogu, y de que nadie interrumpa el sueño del gobernante (Shogun), los monos sabios incitan a tener prudencia Ver, oír y callar, he allí la filosofía. En cambio mi amigo, Paco Pérez de Antón, español en Guatemala, (Ingeniero, economista, filósofo, pensador profundo en economía, empresario de éxito), sostiene que hay un cuarto mono que, inconforme con sólo ver, oír y callar, sale a recorrer el mundo, con su libertad a cuestas.
Tiene el valor para abandonar prejuicios, enfrentarse consigo mismo, reconocer las debilidades de sus argumentos y los riesgos y responsabilidad de tomar la libertad, que se pierde si no se ejerce. Este cuarto mono, que emigra, abandona su patria para ir al mundo a trabajar, a crear riqueza, pagar impuestos, producir bienes y servicios, financiar estudios (y enviar remesas), se convence que la libertad y la competencia empresarial son un imperativo moral. Aunque muchos no entienden, cómo un “vulgar” carnicero (empresario) gane más que un eminente catedrático y que mucha gente prefiera un buen bistec antes que leer a Aristóteles. El cuarto mono busca sociedades libres y prósperas para instalarse.
La gente quiere hoy “su” porción de bienestar. Y la quieren ya. Guayaquil es una de ellas. Es hogar que inmigrantes nacionales y extranjeros adoptan. Aquí encuentran trabajo, amigos, crédito, negocios, progreso, profesión, familia. El cuarto mono rescata y aplica valores: Fe, inteligencia, responsabilidad. Tiene talento para entender conceptos como la paz, la cooperación social, la Justicia, el Derecho, el Estado, la propiedad privada y el mercado libre, entre otros. Reeduca su rutina y hace del conocimiento el antídoto contra el temor ya que el mercantilismo ni el socialismo, ambos subdesarrollados, demuestran tener la fuerza para lograr bienestar con libertad.
Si el uno avanza a paso de tortuga, el otro lo hace a la velocidad del caracol. E igual que hace 25 siglos, el dilema es: Atenas libre e ilustrada o Esparta tirana y dogmática. Nada acerca más a la verdad como la limpia y honesta pelea del que duda. Nos recuerda la urgencia de tomar decisiones prontas, no sea que, como en la fábula del vasco Félix María Samaniego, (1745-1801), lleguen los perros y pesquen a los descuidados conejos inmersos en estériles discusiones.
2007-06-22
El rey de la Basura
Leyendo el diario Expreso del día de hoy me encuentro con la historia de Mario bravo a quien denominan el magnate del reciclaje. Esto me hizo pensar en que a pesar de las crisis que Ecuador ha sufrido ha habido empresarios que a pesar de los desequilibrios institucionales y las barreras al comercio y la libre competencia, han sabido prosperar. Solo me queda pensar cuanto más podría haber hecho este empresario si es que el país no hubiera sido tan inestable y tan restrictivo como lo es actualmente. Les reproduzco la historia a continuación pues me parece interesante para los lectores de este blog.
Mario Bravo, el magnate del reciclaje
En 1970 recogía basura. Hoy es dueño de cuatro empresas
Publicado Originalmente en Diario Expreso
En 1970, Guayaquil era invadida por una ola de personas que dejaban los campos para buscar futuro en la ciudad. Él era uno de ellos. Tenía 20 años y la esperanza de ser alguien.
Como por esos días tampoco era fácil conseguir empleo, lo único que pudo hacer para tratar de cumplir esa aspiración fue convertirse en ayudante de una bodega donde su dueño realizaba una actividad rara y vergonzosa: recorría los basureros de la ciudad para recoger papel y cartón.
Aquello que en estos tiempos de crisis ambientales se conoce como reciclar, en ese entonces se identificaba simplemente como "chambear". Sentado en un confortable mueble de cuero negro, Mario Bravo Baños dice no haber olvidado lo que fue su vida como un 'chambero' más.
Tampoco podría: ahora, en la comodidad de su gran oficina y con una planta de 340 empleados a su cargo, las empresas a las que bautizó con su propio nombre aunque en letras altas (Grupo Mario Bravo), tienen a los desechos como su materia prima.
"Exportamos 50.000 toneladas de metal reciclado a países de Europa y Asia". Quien lo dice es un empresario orgulloso que no olvida la humildad de sus orígenes. Su gran industria creció de la nada, afirma. Y para sustentarlo solo basta con revolver su memoria: "Cuando llegué a Guayaquil tenía unas cuantas monedas antiguas que me entregó mi madre y que debía vender para sobrevivir".
En 37 años revirtió aquel patrimonio: solo una de las empresas del grupo le generó pérdidas de dos millones de dólares durante la crisis de 1985. Nació en Playas de Montalvo (Los Ríos), en el seno de una familia campesina. Un hogar donde lo poco de abundancia que podía haber se volvía minucia cuando era repartido entre 10 hermanos. A los 18 años dejó su casa para cumplir con la conscripción. En ese año de servicio militar decidió que tenía que arriesgar.
Es por eso que de regreso a la vida civil lo primero que hizo fue buscar la ciudad. "Guayaquil nunca ha sido fácil para el migrante", dice. Una frase a la que el hombre de esta historia le da un gran significado. "Saber eso me volvió más empeñoso de querer ser alguien a pesar de todo". El primer reto que tuvo que vencer tenía que ver con su propio futuro. Luego de varios meses sin trabajo, lo que se le presentó como opción era lo más bajo que había en el mercado laboral. Si es que aquello en lo que se ocupó podría considerarse un oficio: recolector de desechos.
Pero lo tomó. Durante algo más de un año laboró como dependiente de la bodega de Ricardo Tola, quien reciclaba papel y cartón para La Reforma, empresa que usaba los rechazos como materia prima en su producción. Pronto el hombre que llegaría a convertirse en un gran empresario dejó de ser dependiente y decidió, con sus pocos ahorros, montar un negocio. En ese entonces vivía en la casa de un tío, en el sector de las calles Gómez Rendón y la Octava.
A pocas cuadras de allí el Municipio rellenaba barrios enteros levantados sobre las orillas del estero Salado. Lo hacía con la basura que generaban las 300 mil personas que habitaban la ciudad en aquellos años. El dinero que había reunido era mínimo, pero le alcanzó para alquilar un zaguán donde acumulaba el material que recogía en el sector del Guasmo, aún deshabitado. Guayaquil apenas se extendía a 2.458 kilómetros. El rumbo tomado ya no tenía vuelta atrás. Así lo entendió: cada dinero que ingresaba lo reinvertía.
Pronto lo que recogía resultó insuficiente. Lo primero que hizo fue buscar quien se metiera a la 'chamba', el botadero municipal que ocupaba varias calles del Suburbio, entre las calles 18 y la 20, y desde Pedro Pablo Gómez hacia el borde del estero. Para ingresar a ese lugar se ideó un plan: envió al único empleado que tenía. "Era mi burropié. En la mañana se metía a ese lugar donde se acumulaba toda la suciedad de la ciudad a recoger papel y cartón. Por la tarde llegaba yo con mi romana y pagaba por lo que recogía.
Las personas que merodeaban el lugar se dieron cuenta del dinero que podían obtener si hacían el mismo trabajo. Al día siguiente tuve 100 minadores", dice. Fue la primera de las fórmulas que utilizó en 36 años alrededor de la basura. Cuando su empresa Reipa fue comprada por Papelería Nacional en 1'625.000 dólares, ya había montado una red de hasta 3.000 personas dedicadas a buscar material en las esquinas, en las puertas de las industrias y en el basurero de San Eduardo. Para entonces el Municipio había abandonado el sistema de relleno con desechos. Con eso Bravo dejó de ser el gitano que iba en pos de basureros itinerantes.
Los primeros recicladores fueron 'borrachitos' de la calle Pío Montúfar, entre Colón y Diez de Agosto. A ellos Bravo les pagó por botellas vacías, periódicos viejos y papel blanco desechados por las empresas. Pronto incentivó también un sistema de microempresarios que abrían bodegas en diferentes barrios de la ciudad para recoger desechos. Con la venta de Reipa, él y sus ocho hijos quedaron impedidos de reciclar papel y cartón. Pero pronto encontró otro nicho desde el cual seguir siendo el magnate del reciclaje: los envases plásticos y el hierro.
El grupo Bravo lo conforman cuatro empresas. Sin embargo, el mayor orgullo que tiene este hombre es que mientras se ocupaba de levantar su patrimonio económico, se matriculó en el colegio y terminó la universidad. Hoy es un profesional capaz de decirle a cualquiera: "Solo basta el empeño en querer ser alguien en la vida".
