2008-01-01

Nosotros, el pueblo…

Por Rómulo López Sabando


Publicado originalmente en El Expreso de Guayaquil


La “Carta Magna” (1215), la “Revolución de las alcabalas” -2% sobre las ventas- (1592), la Declaración de independencia (1776) y la creación de Estados Unidos, (1787), la Revolución Francesa, (1789); la “Guerra de Quito contra los estancos” , monopolios estatales de alcohol y tabaco, (1765), el Primer grito de Independencia (10 de Agosto), el 9 de Octubre (1820), que impulsó la libertad de América Latina, fueron guerras contra los impuestos.

La Escuela de Salamanca, (1613), que precisó el derecho de propiedad, la Constitución de Estados Unidos, (1787), la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y su Art. 16: Sin división del Poder no hay Constitución (1789), y los 85 escritos de (1789) Alexander Hamilton, James Madison y John Jay, bajo el seudónimo común de Publio, en “El Federalista”, (clásico del Derecho Constitucional y de la Ciencia Política), limitan y dividen el Poder del Estado, en Ejecutivo, Legislativo y Judicial, mediante el sistema de pesos y contrapesos e instauran “el debido proceso” y el “principio de control constitucional por parte de los jueces”. Hoy se conocen como “Derechos humanos”. (1948). No tiene derecho el Estado, grupo o persona, para suprimir derechos y libertades. (Art. 30, Asamblea General de NN.UU.).

“Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres son creados iguales; dotados por su Creador de derechos inalienables: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Que, para garantizar estos derechos, se instituyen los gobiernos, que derivan sus poderes del consentimiento de los gobernados. Que cuando una forma de gobierno destruya estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que, a su juicio, ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.”

“Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber establecer nuevos resguardos para su futura seguridad. La historia del rey de Gran Bretaña es de repetidos agravios y usurpaciones, encaminados todos hacia la tiranía absoluta”.

“Nosotros, el pueblo de Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer justicia, asegurar la tranquilidad interior, proveer para la defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros y nuestra posteridad los beneficios de la libertad, establecemos y sancionamos esta Constitución para los EE.UU.”. Es la más antigua y estable.

Su “Declaración de Derechos”, Bill of Rights, eficiente para lograr el bienestar económico y social, e imitada por todos los sistemas democráticos y constitucionales del planeta atrae, cual poderoso imán, a emigrantes de todo el mundo.

“La finalidad perseguida por las leyes no se cifra en abolir o limitar la libertad, sino en preservarla y aumentarla. ¿Qué hombre sería libre si el capricho de cada semejante pudiera gobernarlo? La libertad consiste en disponer y ordenar, al antojo de uno, su persona, sus acciones, su patrimonio y cuanto le pertenece, dentro de los límites de las leyes y no en estar sujeto a la voluntad arbitraria de otro, sino libre para seguir la propia”, dijo John Locke (1632-1704)

“Marx y Engel, en el “Manifiesto Comunista”, (1848) plantean fuerte impuesto progresivo a los ingresos. Y, a la renta, progresivo o gradual. Y la abolición de los derechos de herencia, para arrebatar, gradualmente, todo el capital a la burguesía y sustituir el Estado de derecho por el socialismo”.

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