2007-12-18

La muerte y los impuestos

Por Rómulo López Sabando


Publicado originalmente en El Expreso de Guayaquil


Tres mil años a/C, el Estado egipcio vivía de los impuestos. En la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento) se habla de los impuestos para financiar la opulencia de los nobles y de los templos.

Miguel de Montaigne (1533-1590), mercantilista, afirmó que la economía es un juego de suma cero en la que los países haciendo guerras comerciales pueden enriquecerse empobreciendo a los vencidos.

Los caprichos del gobernante, sus guerras de conquistas y los conflictos comerciales, sustentan los abusos impositivos en el mercantilismo (intercambio de privilegios por favores del Gobierno).

Para pagar sus gastos fiscales Felipe IV, de Francia, impuso duros tributos, confiscó bienes, cerró negocios rentables, devaluó la moneda y destruyó el poder adquisitivo Colbert (1619-1683) zar económico de Luis XIV (1643-1715), decía que “el arte de tributar consiste en desplumar un ganso, de tal manera que se obtenga la mayor cantidad de plumas con la menor cantidad de graznidos. El pueblo es un descomunal ganso a desplumar con tanta eficacia como sea posible”.

En 1848, Marx en el Manifiesto Comunista promueve el impuesto progresivo (gravar con mayores tasas a los ricos para darles beneficios a los pobres). Así el proletariado iría despojando a la burguesía de la totalidad del capital.

Cien años de aplicar el “impuesto progresivo” para distribuir el ingreso, han sido catastróficos, según el Banco Mundial. En los países desarrollados, donde la distribución del ingreso y el nivel de vida son mejores, 20% de la población más pobre recibe 5,8% de los ingresos del país; mientras el 20% más rico, 45%. En países socialistas de América Latina, el 20% más pobre recibe en promedio 3,3% del ingreso y el 20% más rico 55%. Venezuela, con un Gobierno socialista rico, el 20% más pobre recibe 4,8% del ingreso y el 20% más rico, 50%.

En la Carta Magna (1215), quedó establecido que los impuestos se utilizarían sólo para casos excepcionales y previo consentimiento del pueblo, representado por el Congreso, pues su obligación era proteger los bienes y la vida de sus dueños.

Juan de Mariana (1536-1624), de la Escuela de Salamanca, propuso el tiranicidio como “derecho natural”, contra los impuestos, (1598). “Como la propiedad es privada, la intervención del soberano en cuestiones económicas privadas sin el consentimiento de sus dueños es tiranía. Los impuestos opresivos y la inflación (cuando se destruye la base metálica de la moneda) es robar a los súbditos”. Murió en prisión y sus libros quemados públicamente.

La muerte y los impuestos son ineludibles, decía Benjamín Franklin, (1706-1790). “Yo soy La Muerte, no los impuestos. Yo sólo vengo una vez”, dijo Voltaire.

Cuando los ingleses gravaron con impuestos a las colonias surgió la revolución y advino la independencia de los Estados Unidos que fue el detonante de su creación. “Not taxation without representation” (Ningún impuesto se acepta sin el consentimiento de los ciudadanos).

En 1765 el virrey de Bogotá creó la Aduana que indignó a los quiteños que, al son de campanas, la incendiaron. Quito no tenía aduanas ni estancos. La revolución de las Alcabalas (el 2% de cuanto se vendiera en el mercado y comercio, y la “Guerra de Quito” contra los estancos de alcohol y tabaco) generó levantamientos populares contra los impuestos. Motivaron el 10 de agosto. Históricamente, por los impuestos y las devaluaciones monetarias es que surgen las revoluciones.

Como decía Maquiavelo: “Nunca toques el bolsillo a tus súbditos, si lo puedes evitar. Puedes tocarle cualquier cosa, hasta el padre o la madre, pero no le toques el bolsillo”.

2007-12-13

Tal Chavez Tal Hitler

What happened before announcing in Venezuela that the referendum to approve the new constitution got rejected.

2007-12-11

La educación superior

Por Rómulo López Sabando


Publicado originalmente en El Expreso de Guayaquil


Según un reciente informe presentado en Berlín por “Transparencia Internacional”, la corrupción es una práctica extendida en Bolivia y Ecuador. El director de programas de Transparencia Internacional en América, Alejandro Salas, dijo que el grado de corrupción varía, pero los ámbitos en los que se impone el soborno a cambio de una prestación son los mismos: la Policía, el sistema judicial, la política, el sistema de salud, la educación y los servicios.


El 27 de agosto el Conesup, (Consejo Nacional de Educación Superior), alertó a la ciudadanía y a los jóvenes estudiantes que, para proseguir sus estudios universitarios, deben matricularse sólo en las universidades, escuelas politécnicas e institutos superiores técnicos y tecnológicos aprobados legalmente en el Ecuador, y con ello evitar ser perjudicados por universidades falsas y estafas públicas.


Advirtió que, para acceder a programas académicos de nivel tecnológico, pregrado y de posgrado, que el Conesup registre, sólo podrán hacerlo en universidades y escuelas politécnicas creadas por el Congreso Nacional mediante ley, previo informe favorable y obligatorio del Consejo Nacional de Educación Superior. Y los institutos superiores, mediante Resolución con estatutos legalmente aprobados por el Conesup, según lo establece el Art. 76 de la Constitución Política de la República, en concordancia con el Art. 13, literales a), c) y h) y el Art. 17 de la Ley Orgánica de Educación Superior.
Si no se cumplen estas condiciones básicas, no pueden funcionar en el Ecuador ni ofertar, legalmente, programas académicos.


Cientos de perjudicados por fundaciones y colleges “tipo americano” inexistentes en Ecuador, están entrampados por ofertas educativas corruptas y falsos títulos profesionales firmados por n.n. que no han terminado la secundaria y que, para ocultar sus estafas, y lucrar programas académicos fuera de la Ley, usurpan universidades e incurren en el delito de estafa tipificado en Art. 563 del Código Penal de conformidad con el Art. 104 de la Ley Orgánica de Educación Superior, que dice: “Los promotores o representantes de entidades o empresas que promocionen o pretendan ejecutar programas académicos de educación superior bajo la denominación de Universidad, Escuela Politécnica o Instituto Superior técnico o tecnológico, sin sujetarse a los procedimientos de creación o aprobación establecidos en esta Ley, serán sancionados, civil y penalmente, por infracción contra la fe pública y estafa, debiendo el Conesup disponer la inmediata clausura del establecimiento e iniciar de oficio las acciones legales ante los jueces correspondientes. Los actos y contratos que celebren no tendrán valor alguno”.


Así manda la Ley de Educación Superior que, por ser Orgánica, tiene prelación sobre cualquier otra norma de índole aparente. Según los artículos 74 y 75 de la Constitución Política y 17, 18, 19, 44, 46 y demás normas de dicha Ley, sólo las universidades y escuelas politécnicas, aprobadas previamente por el Conesup y creadas mediante Ley del Congreso Nacional, están facultadas para dar instrucción superior y conferir títulos profesionales y grados académicos.


Tamaña corrupción impide que la inversión en tecnologías de la información (TI) sea aplicable en Ecuador pese a que va por su cuarto año de crecimiento consecutivo, hasta alcanzar $ 42.000 millones. En América Latina, la cifra apenas llega a 1,5% del PIB regional. “Es una proporción menor a la de otras economías emergentes, como Asia Pacífico, que invierte un 2,5%”, dice Ricardo Villate, director de soluciones empresariales de IDC en Miami.